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Cecilia Díaz Betz

Encontrarte, casi por arte de magia, con el trabajo de la artista norteamericana Samantha French ha sido una especie de increíble regalo nostálgico con el que saciar las ansias visuales a base de chutes de hiperrealismo. Observando atentamente, uno cae en la cuenta de que no son fotos, y nos frotamos los ojos efusivamente porque no damos crédito, pero no hay engaño. French nos sumerge, literalmente y sin piedad, en sus recuerdos de la infancia a través de gigantes óleos donde el bajofondo acuático es el protagonista.

French nos sumerge, literalmente y sin piedad, en sus recuerdos de la infancia a través de gigantes óleos donde el bajofondo acuático es el protagonista

Imágenes muy sugerentes que nos teletrasportan, yo creo que un poco a todos, a esos intensos días de verano, donde el calor atiza fuertemente y no existe nada mejor que zambullirse una y otra vez en el agua. Una serie de retratos subacuáticos que nos muestran a diferentes personajes, tanto dentro como fuera del agua, disfrutando de esos momentos estivales tan placenteros. Pinturas que la propia Samantha French describe como «una conexión a mi casa y a esa continua búsqueda de la sensación del sol en la cara en los cálidos días de verano que pasaba en el lago».  Samantha French se crió en Minessota. Los famosos lagos que hay al norte de esa región estaounidense inspiraron esta especial serie. Actualmente la artista vive y trabaja en Brooklyn, donde tiene su estudio, y su obra siempre ha tenido una gran repercusión mediática, lo que le llevó a ser conocida internacionalmente. No dejéis de ver su portfolio completo haciendo click aquí.

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2013_backflip

2014_breath

2014_greenself

2014_kbb


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