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Cecilia Díaz Betz
Frida Kahlo.05
Frida Kahlo.08
Frida Kahlo.10
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Frida Kahlo.11
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Lo que nos puede llegar a maravillar la figura de la siempre eterna e irreverente Frida Kahlo no tiene límites. Esta pintora y poetisa mexicana, símbolo del feminismo, siempre desprendió un aura mágica a la vez que demoledora y cargada de misterio en torno a su vida y su obra. Algo que nos ha hecho sucumbir a ella sin miramientos. Además de su especial obra pictórica donde “no pintaba sueños sino su propia vida”, también fue muy atrayente por su personalidad poco convencional para la época (Frida encarnó un nuevo tipo de mujer: autosuficiente, fuerte y de características sexuales andróginas) y también en su especial estética influenciada por las raíces indígenas mexicanas.

Unas preciadas imágenes que contribuyen a aumentar ese misticismo en torno a su irreverente figura

Al morir en 1954, su esposo, el célebre pintor y muralista mexicano Diego Rivera, cerró sus pertenencias en el cuarto de baño de su casa de México DF (La Casa Azul) y exigió que se mantuviese cerrado hasta pasados 15 años de su fallecimiento. No obstante, la habitación no fue abierta hasta el año 2004, cuando se invitó al fotógrafo japonés Ishiuchi Miyako para fotografiar las pertenencias de Frida Kahlo y exponer las imágenes en una exposición el el Museo Frida Kahlo de México, comisariada por  Circe Henestrosa. Unas preciadas imágenes que contribuyen a aumentar ese misticismo en torno a su figura, y que nos hablan más íntimamente de ella. Esta serie de fotografías de objetos e indumentaria de la artista se pudieron disfrutar por primera vez en Europa el pasado año 2015 en la Michael Hoppen Gallery de Londres.