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Quim Coll

El vegetarianismo y el veganismo ganan cada vez más adeptos. La industria cárnica, así como el consumo de producto animal, ha demostrado ser insostenible a nivel ecológico. La gente no quiere participar en la explotación animal ni seguir empeorando la emergencia climática, y por eso están apareciendo muchas alternativas vegetales que funcionan como sustituto de la carne. ¿La última? El sustituto vegano al jamón. F: Todas las imágenes por cortesía de Vice

Cortesía de Youtube/VICE/Munchies

Existen alternativas más locas, de esas que podrías jurar y rejurar que lo que estás comiendo es carne, como el jamón de rábano o el salmón de zanahoria

Sin duda, las alternativas más conocidas son el tofu y el seitán. Ya llevan años integradas en nuestras dietas y, aunque no sean exactamente verduras, siguen siendo alternativas vegetales a base de soja. De hecho, la soja texturizada, que ya puedes encontrar en cualquier supermercado de confianza, funciona a la perfección a la hora de hacer cualquier tipo de salsa que, tradicionalmente, habrías hecho con carne.

Aún así hay algunas alternativas más locas, de esas que podrías jurar y rejurar que lo que estás comiendo es carne. Estamos hablando de algunas verduras que, cocinadas de una forma concreta, nos pueden hacer olvidar para siempre algunos de los principales platos de carne y pescado de nuestras anteriores dietas.

Es el caso del prosciutto de rábano. El chef Will Horowitz nos enseña a través de un video de Munchies, la serie gastronómica de VICE, como convertir rábanos en una alternativa al prosciutto que mezcla con una apetitosa ensalada de melón y pepino. De hecho, el chef cuenta como, con esa receta vegana, quedó en segunda posición en un concurso de recetas relacionadas con la carne. Nada mal…

Otras alternativas interesantes son las zanahorias cocinadas como si fuesen salmón ahumado (increíble pero cierto), preparados como la Heura, que lo están petando en nuestro país, u opciones mucho más tradicionales: berenjena, frijoles y otras legumbres, frutas como la jaca o los ya clásicos champiñones. Las alternativas están ahí y dejar de comer carne es más fácil que nunca. Solo depende de ti.