By
Laura Naranjo

Y seguimos hablando de David Lynch. En esta ocasión, el director de cine que se coló en la vida de más de uno con la búsqueda de Laura Palmer en Twin Peaks, ha ejercido de diseñador. Y podemos decir que el resultado ha sido de aspecto tan surrealista como la estética de sus películas.

Lynch, junto a su amigo Gary D’amico -diseñador de efectos especiales-, ha dado vida a una nueva botella de Dom Perignon, que será aplicada al Dom Perignon 2003 y al Rosé 2000. Ya conocíamos la pasión del director por el buen beber desde nuestra reciente visita a Las Vegas, cuando descubrimos que había elaborado su propia carta de vinos para Otto, la pizzería de los chefs Mario Batali y Joe Bastianich. Ninguna de las referencias bajaba de los 60 dólares. Así que esta colaboración no nos ha pillado desprevenidos.

La caja de regalo es como un Teatro Mágico, similar a lo que David Lynch podría haber imaginado. Unas cintas de seda en sus extremos levantan una cortina en el interior de la caja, con unas siluetas en claroscuro lynchiano que anuncian un mundo donde el misterio es un juego. Si quieres añadir un poco de su atmósfera a cualquier rincón de tu vida, no le pierdas la pista.