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Lucía Morales

Hace algunos meses la editorial Aristas Martínez publicó La puerta del cielo (2018), obra que supone la primera incursión en el género de la ficción de Ana Llurba (Córdoba, Argentina, 1980). La argentina, reconocida en su trayectoria como editora, poeta y crítica cultural, se adentra en el género de lo fantástico y ofrece una genuina reflexión sobre los devenires de la sociedad patriarcal, valiéndose de una potente imaginería:

<<Una mañana muy temprano las hermanitas se despertaron por el trote y los gruñidos de los guardianes en el exterior. temieron que fueran aquellas voces, intentando abrir la puerta de la Nave. Luego le siguió los goznes herrumbrados de la puerta al abrirse. Pero en lugar del Comandante salió una chica delgaducha. Tenía marcas y moretones por todo el cuerpo.>>

Estrella y sus hermanas, viven encerradas en La Nave, un refugio construido por un autoproclamado profeta

Enmarcándo en una trama distópica, la autora narra las historias de supervivencia de Estrella y sus hermanas, que viven encerradas en La Nave, un refugio construido por el Comandante, un autoproclamado profeta que abusa sexualmente de ellas en términos de castigo. Estrella y su tribu viven un coming of age marcado por una extremo pauperismo, la socialización primaria sesgada y un constante temor hacia el mundo exterior. 


Ana Llurba fotografiada por Celina Bordino.

Aisladas en la Nave, se ven afectadas por un acuciante síndrome de Estocolmo hacia su captor, que les impone la interiorización del legado y el mandato sagrado de los Testimonios de la Sabiduría Cósmica. Las niñas esperan, rodeadas las cucarachas en aquel entorno putrefacto, a que los Padres creadores les rescaten y puedan alcanzar al fin La Puerta del Cielo, previo tránsito por la estrella Betelgeuse, la estrella más brillante de la constelación de Orión.

La obra cuenta con una imaginería áspera e incómoda, pero con un argumento de notoria brillantez en su ejecución.

En la contraportada de La puerta del cielo se descubre la figura de Rafael Pinedo (Buenos Aires, Argentina, 19542006), escritor que obtuvo gran reconocimiento por las  tramas postapocalípticas presentes en las tres novelas que vieron la luz durante sus años de actividad literaria Plop, con el que recibió en 2002 el Premio Casa de las Américas, Frío (2004) y Subte (2006). Pinedo atribuía a sus obras una notoria cualidad poética: “Desde el fondo del pozo solo se ve un pedazo de cielo a veces gris, a veces negro” (Plop, 2002) y observamos que el pozo es una imagen a la que Llurba también recurre en su novela, como elemento espacial de castigo donde Estrella, la protagonista, será conducida tras mostrar de cuestionamiento hacia el esquema establecido en la Nave: 

<<Estrella advierte si alguna de las demás hermanas la observa desde arriba porque la luz cambia al aparecer una cabeza en el borde. Algunas veces les grita, les arroja piedras e intenta convencerlas de que la ayuden a salir del pozo. Promete que les lavará la ropa, les dará su ración de comida o que cumplirá sus penitencias en su propio cuerpo. Pero ninguna, ni siquiera la hermanita Crista, le hace caso. Estrella intuye una cara desconocida en el reflejo del charco de agua. Se asusta y se tapa el rostro.>>


Portada de La Puerta del Cielo (2018). ® Aristas Martínez

Podemos descubrir, asimismo, un enlace con Frío (2004), la segunda novela de Pinedo en la que la protagonista decide encerrarse en un convento para huir de la humanidad y oficia misas con las ratas. De aquí se extrae la actividad litúrgica desempeñada por Estrella, encerrada de manera involuntaria en el pozo durante siete días, que predica a las cucarachas, concebidas por esta como las únicas posibles supervivientes, sus encomiendas apostólicas.

Nadie como Ana Llurba para tomar el legado de la ciencia ficción como Ursula K. Legin o Margaret Atwood, y transmitir con sapiencia los parámetros de esta narración con una imaginería ciertamente áspera e incómoda, pero con un argumento de una notoria brillantez en su ejecución.

La puerta del cielo. Ana Llurba. Aristas Martínez. Badajoz, 2018. 144 páginas. 14 euros.