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Cecilia Díaz Betz

Una sugerente flecha de neón rojo -que te atrapa la retina sin piedad y te traslada a otros tiempos más revolucionados- te da la bienvenida al recién inaugurado Club22. Un nuevo centro de peregrinaje para apasionados y nostálgicos de la cultura de club underground, y que aparece justo en ese preciso momento en el que el aburrimiento -mal llamado, acomodamiento- en materia festivo-musical empezaba a hacer un alarmante acto de presencia en Barcelona.

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Un club como esos donde nos gestamos en los ’90, pero a la vanguardia del 2016

Situado dentro del restaurante-club Kochi, en pleno corazón del Raval, Club22 despliega sus alas de acid house, electro y tropicalismo cada fin de semana, con la fuerza y el enganche que dan los beats electrónicos de calidad. Su gran vocación es la de agitar el panorama clubbing, anclarse y convertirse en uno de los referentes de la Ciudad Condal. Algo que, a priori, parece muy factible, si continúan con la pasión y buen criterio musical con el que han inaugurado. Si además siguen regando sus noches fiesteras con una oferta de cócteles irresistible, se cierra un círculo muy atrayente. Combinación infalible donde las haya: si eres un sibarita de la electrónica, aplaudes las sesiones con criterio y cabeza, anhelas la llegada del fin de semana para dejarte embriagar con brebajes de impoluta calidad y bien servidos, y el baile en formatos reducidos es tu punto fuerte, Club22 está hecho para ti. Exacto, un ‘antro’ como esos en donde aprendimos aquello del party hard en los ’90, pero con el charm y la vanguardia del 2016. Dicho queda.6e4de5fa-6895-4d14-8066-8c79c4f09aab

 

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