Viaje Gastronómico a Tokio Vol. I
En
Tokio, el hecho de comer no es eso que se hace cuando aprieta el hambre entre visita y visita a un templo. Es un motivo en sí mismo y, por lo tanto, hay que dedicarle su tiempo y su planificación. Hay que leer, buscar, averiguar, documentarse y acudir con una lista de lugares y reservas previas. En esta ciudad, la cocina representa un 95% del motivo del viaje. No en vano, Tokio se ha erigido como la capital gourmet del planeta después de que la Guía Michelín -¡por fin!- se dignase a sacar su preciada guía de estrellitas a finales del año pasado. Una primicia: la del año que viene, 'Guia Michelin Tokio 2009', ya ha repartido 227 estrellas en total, más del doble que París. Algunos chefs franceses deben estar haciéndose el harakiri con los manojos de echalottes.
Como curiosidad cabe añadir que uno de los restaurantes galardonados con tres estrellas, el Sukiyabashi Jiro, es un bar de sushi situado en un sótano, sin ventanas, ni glamour, ni lavabo y bastante incómodo…¡a imaginar lo que debe ser cada corte de sashimi para que los críticos hayan pasado por alto todo el resto!
Y es que el viaje a través de los sabores y las texturas en esta ciudad es, como mínimo, sobrecogedor.
Introducirse en la cocina japonesa no es fácil. Pero aquí van algunos apuntes a modo de diez mandamientos:
1.No volveré a pensar que la cocina japonesa se limita al pescado crudo.
2.Donde vea una cola eterna de japoneses, ahí comeré.
3.Nunca pediré sushi en un restaurante de tempura, ni tempura en un restaurante de sushi. Cada restaurante se dedica a una especialidad muy muy concreta.
4.Sorberé siempre ruidosamente los fideos de la sopa.
5.Me dejaré aconsejar por mis vecinos de barra.
6.No dejaré de probar el okonomiyaki, esa especie de pizza japonesa deliciosa.
7.Me perderé en cualquier pastelería...¡¡¡para no salir de ella jamás!!!
8.No me sorprenderé cuando el camarero no pare de traerme comida que nunca he pedido.
9.Intentaré no desmayarme cuando me cuenten, entre risas, que esa mayonesa blanca y espumosa que coronaba el maki era en realidad esperma de bacalao.
10.Y, por último, en momentos difíciles, recordaré siempre la frase: '¿susume wa nan desu ka?' (¿qué me recomienda?)
*Gloria de Castro