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Lucía Morales

En la presente edición de Frieze London 2018, del 4 al 7 de octubre en la capital británica, hemos podido ver la sección sucesora de la polémica y aclamada Sex Work: Radical Politics and Feminist Art comisariada por Alison M. Gingeras, que visibilizaba a artistas pioneras de los años 60 y 70. Social Work ha tomado el relevo de su antecesora, rindiendo tributo a mujeres artistas que a través de su creación durante las décadas de los 80 y 90 retaron al status quo predominante y exploraron las posibilidades del activismo social a través de sus obras.

Cambiaron el rol que tenían galerías en la trayectoria de las mujeres en el campo del arte

La muestra incluyó obras de artistas clave para el cambio de roles en el mercado artístico como Mary KellyBerni SearleNancy SperoHelen Chadwick, Sonia BoyceTina Kane, entre otras. Revolucionaron el status de la mujer en el sector de las artes plásticas y cambiaron el rol que las galerías debían jugar en la carrera de las artistas, logrando influir en las lógicas del main stream. 

1. Faith Ringgold, Weiss Berlin & ACA Galleries

Nació en los años 30 en el barrio de Harlem, Nueva York. Es pintora, escultora y performer. Sus obras lograron una notable repercusión en los 60 por su carga activista. Posteriormente pasó a crear tankas tibetanas, esculturas y máscaras que usaría en sus performances. Durante los 80 su obra logró una notable repercusión, ya que creó un estilo propio: el story quilt. La artista afroamericana bordaba historias en edredones, relatos de unas generaciones de esclavos africanos combinadas con su propia biografía.

2. Bernie Searle, Weiss Berlin & ACA Galleries

Esta sudafricana se mueve en el ámbito de la fotografía, el vídeo y el cine para investigar el concepto de la pérdida emocional y la memoria. En el contexto del apartheid de las décadas de los 80 y 90, su trabajo se centró en la expresión de cómo la supervisión de sus obras estaba supeditada a un rasero racista; así como la representación del cuerpo femenino día tras día. En la actualidad es la directora de  Michaelis School of Fine Art en Ciudad del Cabo y su labor continúa promoviendo la visibilización de nuevas generaciones de mujeres artistas y videoartistas.

 3. Mary Kelly, Pippy Houldsworth

Con base en Los Ángeles, Mary Kelly (1941) revisa el arte desde las lentes de la psicología, la maternidad y igualdad de género. Bajo el lema que acuñara la recientemente fallecida Kate Millet “lo personal es político”, en obras como Post-Partum Document (1973–79) reflejó los primeros años de su infancia. Garabatos, restos de uñas cortadas o papeles sucios son algunos de los datos cualitativos que la artista recoge e incluye en su obra, cuyo enfoque se acerca a lo que ella misma denomina como “trabajo del cuerpo”, el crecimiento emocional, la psicología que atraviesa cada etapa vital de la mujer y los roles de género como marco principal del análisis.

4. Sonia Boyce, Apalazzo Gallery, Brescia

La británica de ascendencia afro-caribeña ha trabajado sin descanso durante décadas planteando en su obra fotográfica y obra multimedia los problemas que la identidad de raza en Reino Unido y más allá. Como parte del colectivo Black Arts Movement, en el que también participan artistas referentes como Lubaina Himid o Eddie Chambers, el activismo social es una pieza fundamental en su trayectoria artística. En The Audition (1997) podemos ver 400 fotografías en blanco y negro con base de aluminio. El proceso de creación de esta pieza tuvo lugar durante una residencia en Cornerhouse en 1997, ligada a la Universidad de Manchester. Una hilera de participantes fueron fotografiados individualmente. La otredad y la exploración de la identidad fueron los elementos introductorios de The Audition (1997), expuesta en la presente edición de Frieze London.

5. Ipek Duben, Pi Artworks, London

El trabajo de Ipek Duben (Estambul, 1941) se extiende en una variedad de pinturas, vídeos, libros de artista e instalaciones sonoras. Las áreas y temáticas en las que ella profundiza giran entorno a conceptos como la memoria, la identidad, la alienación, el género y la inmigración. En Sherife (1981), una serie de ya icónicas imñagenes sin cabeza representan a una mujer migrante a la que la artista conoció en su regreso a Estambul durante mediados de la década de los setenta. En series como Traces series (1991), (2012) y Suspended series (2010-12), realiza una selección de figuras desnudas.

Comisionada por una nutrida comisión compuesta por historiadoras del arte, comisarias y críticas como Katrina Brown (Directora de The Common Guild), Fatos Üstek (Directora de DRAF),  Lydia Yee (Comisariade Whitechapel Gallery) o Jennifer Higgie (Editora jefe de frieze).