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Cecilia Díaz Betz

En medio de la vorágine calurosa, veraniega y tan mediterránea a la que nos tiene acostumbrados en esta época Barcelona, la verdad es que siempre viene bien tomar un soplo de aire fresco llegado desde el oeste peninsular. Algo que calme el sofoco y nos traiga buenas y atlánticas novedades. Un respiro en términos estéticos, en términos de tradición y en términos de intensidad. Tal es el caso de Casa Atlântica, una tienda de muebles y estudio de interiorismo que acerca amablemente la costa Atlántica y su idiosincrasia artesana a su punto cardinal contrario, ejemplificado en Barcelona.

Si Cap de Creus y el Cabo Finisterre están hermanados, quizás también era necesario un intercambio cultural «marítimo» más material, real y palpable

Si Cap de Creus y el Cabo Finisterre están hermanados, quizás también es necesario un intercambio cultural ‘marítimo’ más material, real y palpable. De alguna manera esto es lo que el equipo detrás de Casa Atlântica -Belén, Lester y Pedro- está haciendo con sumo cuidado y dedicación. Su primer paso en firme ha sido abrir un espacio al público en el barrio de Gracia. Allí, en plena calle Llibertat, encontraréis esta pequeña tienda donde poder adquirir ‘tesoros’ llegados desde la otra punta peninsular, o acercarse a buscar asesoramiento en decoración, ya que este trío gallego-portugués también realiza proyectos de interiorismo.

En su selección de productos os toparéis de frente con objetos de toda la vida, muy cotidianos y tradicionales llegados desde Galicia y Portugal. Productos a los que el paso del tiempo no ha conseguido mellar su diseño y conceptualidad, ni falta que hace. Objetos de artesanos realizados a la vieja usanza que, al trasladarse a la costa Mediterránea, empiezan una nueva e interesante vida lejos de su entorno habitual. Una selección que de repente te hará recordar aquel verano con tus padres en el Algarve, el mar embravecido de San Andrés de Teixido, la casa de tu abuela, o las ferias de artesanía de la ciudad que separa Galicia de Portugal, la fortificada de Valença do Minho.

En su selección de productos os toparéis de frente con objetos de toda la vida, muy cotidianos y tradicionales, llegados desde Galicia y Portugal

Entre las cosas que os darán un vuelco al corazón destacan: las míticas cestas de junco, ideales para la vida playera; la selección de menaje de cerámica artesanal de diferentes localiades atlánticas; los clásicos cestos; las lámparas de cristal; así como también una pequeña selección de diseños de épocas pasadas -antigüedades y objetos curiosos-. Por si fuera poco, añaden al elenco, artículos que ellos mismos han ideado y producido, algunos realizados a partir de objetos antiguos o tradicionales que hoy en día estaban en desuso como, por ejemplo, los espejos hechos a partir de cedazos de madera. Cabe resaltar que lejos de lo que se pueda pensar, la otra buena noticia es que Casa Atlântica ha sabido desmarcarse sabiamente, junto a otras propuestas, de ese lote comercial que tanto ha proliferado estos últimos años en la Ciudad Condal. Su invasión y poca originalidad empieza a producir resquemor, léase: tiendas de muebles supuestamente vinatge, con aires de decadencia cool artificial, salvaje sablazo económico y sin un concepto claro detrás.

 

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