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Carlos Martín-Peñasco

Hay quien ha entrado en Blanca6 y ha comparado el lugar con una cabaña sueca, con un café de Brooklyn o con un patio andaluz. A mí, por ejemplo, me pareció un jardín interior. Pilar y Juan, los artífices del proyecto, están contentos con todas las definiciones, si bien ellos tienen claro lo que hace particular a su criatura.

Con la ayuda de familiares y amigos, Blanca6 se hizo realidad en 2013. “Partimos de la inspiración del reciclaje, lo natural, el hierro y la madera para comenzar a reconvertir el local”, explica Pilar, principal responsable del exquisito diseño de interiores de esta antigua cochera de techos altos, portones y contraventanas en una tranquila calle a pocos pasos del ajetreo de Alonso Martínez.

“Nuestra carta va de lo contundente a lo ligero, pero siempre dando importancia a la calidad y frescura de los ingredientes”, cuenta Juan, refiriéndose al contraste de platos como el entrecôt o la ensalada de lomo de sardina marinado con pimiento rojo y berenjena, o la archiconocida hamburguesa (entre las favoritas del público madrileño) y el tartar de salmón con aguacate y wasabi. “Aquí cocinamos al día, somos un negocio pequeño y es como lo entendemos. La carta completa cambia dos veces al año, pero todos los días de lunes a viernes improvisamos un nuevo plato teniendo en cuenta la estacionalidad. Se nota cuando comes algo fresco”, continúa. Y así es, lo único frito que encontramos son las patatas de la hamburguesa, todo lo demás es al horno o a la brasa.

La carta va de lo contundente a lo ligero, en la decoración predomina el hierro y la madera y el ambiente, fresco y cálido a la vez

“Lo de la hamburguesa fue un éxito inesperado. Fue primero el boca a boca y después entrar en un ranking que hicieron a nivel local”, relata Pilar con gesto de feliz desconcierto, minutos antes de que salga de la cocina su nueva variante y el que se antoja plato estrella de la temporada en Blanca6: la hamburguesa de carne de buey con bacon crujiente y mayonesa de soja. Otra de las sorpresas que se llevaron ellos dos ocurrió con su tarta de queso, aclamada por la clientela. “Yo creo que el secreto es hacer las cosas bien, con buen producto, no sólo tirar de marcas blancas o sucedáneos”.

Además de cabaña, café, patio y jardín interior, Blanca6 es una casa que acoge comidas o cenas de grupo y reservas de hasta 15 comensales. Sin olvidar que guardan un espacio en su altillo para exposiciones esporádicas de artistas y aficionados. Quizás no haya definición que valga y sea mejor que cada uno saque sus propias conclusiones dándose el gusto de pasar por el número 6 de la calle Blanca de Navarra a ver qué otra se le ocurre para la lista. Muy recomendable.

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