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Izaro Bo

Se nota que detrás de Bicnic hay todo un concepto estudiado y desarrollado con muchísimo mimo. Es lo primero que percibimos al entrar en este restaurante -al que se accede por su simpático espacio FAST y que posteriormente sorprende con su vertiente SLOW– y que se inspira en la idea de un picnic tradicional para transportarnos a un oasis culinario en pleno Eixample barcelonés. Todo depende del tiempo del cual dispongas, el plan es desconectar. Tanto si lo que quieres es comer algo rápido pero con calidad como para cuando puedes darte un homenaje y alargarte con una buena sobremesa. Este lugar existe, se llama Bicnic y es la nueva propuesta del equipo del contiguo bar de tapas Betlem y el estudio de diseño Toormix.

Bicnic es la nueva propuesta del equipo del Betlem y el estudio de diseño Toormix

Bicnic supone la evolución natural del homónimo food truck Bicnic que continúa viajando y ofreciendo su propuesta de street food por el mundo. Su hermano mayor, el recientemente inaugurado espacio Bicnic es un restaurante con dos fórmulas que varían en función de la velocidad: FAST y SLOW. Una propuesta bicéfala que se materializa en dos cartas de conexiones internacionales y producto local, ambas ejecutadas por una misma cocina capitaneada por el chef Víctor Ferrer, también responsable de la reinvención del Betlem como bar de tapas después de más de un siglo como colmado.  Él y su equipo dan rienda suelta a la imaginación y la combinan con su experiencia de fundamento clásico –Víctor estudió en la École Hôtellière d’Avignon y se formó junto a Alain Ducasse o Santi Santamaría– pero con una mirada fresca e innovadora.

La decoración lleva la firma del arquitecto Narcís Font y el soporte creativo de Toormix. Desde los materiales y la distribución del espacio a la iluminación pasando por otros detalles como cuadros, fotografías, referencias a la cultura popular o el claim que nos da la bienvenida “Viu rápid pero menja bé”, lo que se pretende es recrear un viaje desde la ciudad a un entorno natural, donde reinan la paz y la tranquilidad. Este viaje empieza en la barra FAST de estética más informal que recuerda a un área de descanso y constituye el último rastro de urbanidad antes de llegar al campo, metafóricamente la zona SLOW.

Se inspira en la idea de un picnic tradicional para transportarnos a un oasis culinario en pleno Eixample barcelonés

El espacio FAST presenta una oferta de raciones y platos fáciles y rápidos que se pueden maridar con alguna de las cervezas de tanque, barril o botella, una selección de vinos por copa con más de 10 referencias o bien con cualquiera de las botellas de la bodega. En el FAST también proponen de lunes a viernes una fórmula mediodía por 15€. En esta parte de Bicnic también se localiza la tienda donde se puede adquirir su merchandising y algunos productos: totes y tazas con motivos animales, su propio café en grano y sus propias referencias de vinos (blanco, tinto y rosado) denominadas como los tres Reyes Magos. Todo en Bicnic respira frescura y simpatía. Apetece adentrarse más y más.

La experiencia sigue hacia la zona SLOW, aquí la cosa se pone más seria. Un entorno lleno de árboles y con vistas a dos de las montañas más características de Cataluña: el Pedraforca y Sant Llorenç de Munt aparecen en Bicnic convertidas en dos siluetas iluminadas. Todos los materiales recrean un entorno exterior tanto a nivel de construcción como a través de los diversos elementos que en él conviven –como el mobiliario de jardín o las mesas sin mantelería–, y que finalizan a pie de calle con un pequeño jardín de plantas naturales. Nada más acceder al SLOW se encuentra la mesa icónica de picnic, una mesa destinada a grupos y que preside una de las zonas más cálidas y originales del espacio.

Las raciones son generosas y, como en todo picnic, pensadas para compartir

Existen algunos platos que se cruzan entre el FAST y el SLOW como el super ravioli, los rollitos X-Nem y, las ensaladas de Bacalao o la de pollo al estilo César. Empezamos con los rollitos -de cordero lechal y hortalizas- porque nos encanta su nombre. Se sirven con una vinagreta de mango y se envuelven en unas hojas de lechuga tan frescas que parecen recién cortadas de la huerta. Seguimos con una tabla de Porchetta rellena de shiitake y asada al horno, servida con un bol de ensalada, mayonesa de miel con mostaza y la piel tostada y troceada. Las raciones son generosas y, como en todo picnic, pensadas para compartir.  Uno de los platos estrella de Bicnic es el Tiradito de lomo de atún de granja sostenible con leche de tigre, erizo de mar, boniato y crema de aguacate, pero saltamos directas al contundente Steak Tartar de vaca y anguila servido sobre el tuétano del hueso horneado. Acabamos con el Calamar relleno de buey de mar sobre un caldo denso de bacalao. Nos queda claro que necesitamos un second round para probar la Carrillera de ternera braseada y servida con salsa de fricandó de boletus, salteado de setas y puré de tupinambo; la Aleta de raya a la plancha con allioli de ajo negro sobre un suquet de pescado de roca, o  los Huevos fritos ecológicos con burrata y erizo de mar, entre muchos otros hits.

Te recomendamos Bicnic si lo que buscas es una propuesta gastronómica pero desenfafada, así como desconectar de la ciudad sin necesidad de coger el coche.

Fotos © Cecilia Díaz Betz

Detalles




  • Dirección: Carrer de Girona, 68.
  • Horario: De Martes a Sábado de 13.30 a 15.30 y de 20.30 a 23h. Lunes y Domingo cerrado.
  • Teléfono: 690904614
  • Tipo: Restaurante
  • Web: bicnic.com