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Cecilia Díaz Betz

Hablar del trabajo del artista holandés Bart Hess, es meterse en terrenos insospechados, brutales, orgánicos. Es hablar del cuerpo humano, de materiales, de experimentación. Crea mundos imaginarios a partir, en muchos casos, de visiones apocalípticas. Imágenes que nos llevan de travesía al futuro y que nos erizan al verlas, pero de las cuales no podemos despegarnos.

En Bart Hess destaca ese afán de experimentación con los materiales y ese hincapié en el proceso

No obstante, más allá del enganche que provoca observar su trabajo, y de los interesantes discursos que maneja en torno al cuerpo humano, en Bart Hess destaca ese afán de experimentación y ese hincapié en el proceso. De hecho, es en “ese durante” donde los materiales improvisan, fluctúan de maneras inesperadas y devienen en nuevas versiones de sí mismos. Apariencia digital creada analógicamente, que cobra vida como imagen en movimiento, fotografía, instalación e incluso, performance.

A su paso por festival DEMO. Understanding Design, celebrado este año, tuvimos la oportunidad de asistir a su conferencia dentro de la Jornada DEMO y charlar un rato con él…

Te graduaste en el Departamento de Hombre e Identidad en la Academia de Diseño de Eindhoven (Holanda). ¿Cómo marcó tu desarrollo profesional y artístico el haber pasado por este departamento en concreto?

Sí, de hecho, este año cumplo 10 años desde mi graduación. Cada estudiante puede tener una percepción diferente de este departamento. En mi caso, mi trabajo consistía en desarrollar materiales y contar una historia con ellos usando la imagen en movimiento y la fotografía, por ejemplo, ideas materializadas con lana o cualquier otro textil. Todo giraba alrededor de crear un mundo en el que estos materiales pudiera existir.

¿Fue durante esos años cuándo encontraste tu camino a seguir?

Hubo algunos momentos importantes que pasaron un poco por casualidad. Por ejemplo, una vez creé los materiales para mi proyecto final de graduación Hunt for High-tech (2007), de repente, y sin saber muy bien por qué, me di cuenta que tenía que pegarlos en la cara de alguien. Sentía que era lo que tenía que hacer en ese momento. Curiosamente, el acto de buscar ese contacto entre material y el sujeto, el cuerpo humano, la piel, ha pasado a formar parte de mi praxis habitual.

Creo una especie de mundo donde juego a ser dios y establezco mis propias reglas

Precisamente sobre este proyecto, Hunt of High Tech, te planteas si: “¿Es más interesante imitar un mundo imaginario?” ¿Éste es todavía tu guión?

Realmente creo que siempre he continuado un poco por esa línea. En ese proyecto quería imitar la piel, siendo consciente de lo bonita que es la propia piel ya en sí misma, y que al intentar recrearla nunca alcanzaría su belleza natural. La piel natural es preciosa. Sin embargo, con este modus operandi creo que tengo la libertad de ajustar, cambiar y hacer el carácter de un determinado material más grande o más pequeño. Creo una especie de mundo donde juego a ser dios y establezco mis propias reglas. Esto también me da la libertad de cambiar y aplicar mi propia líneas estéticas.

Conscientemente, ¿buscas provocar alguna reacción específica en la audiencia? 

Intento hacer piezas atractivas y desconcertantes a la vez, para tratar de confundir a la audiencia. Entonces, lo que espero de ellos en un primer momento, es que no sepan muy bien cómo comportarse ante ellas, que se sientan confusos. De algún modo, quiero generar una necesidad de querer tocarlas, aunque les den un poco de miedo. Sin embargo, también disfruto mucho cuando la gente se guarda las reacciones para sí mismo. No quiero abusar del factor intimidador y que se pongan a gritar o reír a carcajadas, eso sería demasiado. Creo que lo más interesante es que la gente elija si prefiere reír o llorar.

El festival DEMO. Understanding Design versa sobre el proceso. En tu trabajo tu revelas una gran parte del mismo, como si se tratase de un laboratorio científico-artístico. ¿Qué es más importante para ti? ¿El proceso en sí mismo o la pieza final?

Para mí van muy de la mano. A menudo parto de la fascinación o de la inspiración que me otorga un determinado material, y entonces comienzo a explorarlo. Experimento con él y lo llevo al límite de sus posibilidades. Me gusta que el material se comporte a su manera y que cumpla con mis expectativas. En ocasiones, también suelo dejar el material tal y como es, más que influir en el resultado.

La mente es algo limitado, piensas: ‘si hago esto y lo otro, pasará esto’; pero entonces lo haces y las cosas no funcionan de esa manera. Esta idea de lo fortuito, me anima a ir más allá

La metamorfosis y lo mutante son aspectos muy recurrentes en tu trabajo, casi como si se tratasen de un mal presentimiento o como augurios apocalípticos. En este sentido, veo cierta relación con la Ciencia Ficción. ¿Este género ha sido una fuente de inspiración para ti?

Sin duda. Es un tema bastante personal, a menudo sueño que el mundo se acaba. Es una cosa extrañamente positiva. Es como si me sentara enfrente de una ventana a ver cómo se muere el mundo.

Ahora mismo, los artículos científicos me inspiran mucho. Aunque también me encantan las películas futuristas antiguas, donde usaban efectos especiales low-tech. Por ejemplo, pintaron a mano cada frame de Star Wars para que cobrara vida, y les llevo tres meses. Este tratamiento analógico de los efectos especiales, enriquece mucho el material.

¿Cuál es tu modus operandi y de donde viene tu interés por los materiales?

De mis sueños y del propio material cuando hace algo inesperado. La mente es algo limitado, piensas: ‘si hago esto y lo otro, pasará esto’; pero entonces lo haces y las cosas no funcionan de esa manera. Esta idea de lo fortuito, me anima a ir más allá. Es como una red. Empiezo con una idea que sale mal, que sin embargo, me lleva a cinco nuevos proyectos diferentes. Nunca para.

¿Esta sobrexposición que vivimos hoy en día, unida a la saturación de imágenes a la que nos enfrentamos tiene que ver con esto?

Creo que no ha hecho más que empezar. Cuando me gradué en 2007, Facebook no era tan grande, pero en aquel momento era muy guay sentir que podías llegar a tanta gente y enseñar lo que haces en cuestión de segundos a todo el mundo. Pero ahora, cada vez hay más imágenes y films, y cada vez son más cortos. No obstante, mis piezas son torpemente largas en un intento de hacerte sentir magnetizado por lo que estás viendo, porque también quiero mostrar los materiales despacio para que puedas apreciar el detalle y ver cosas que probablemente no verías si fueran al ritmo de hoy en día.

Hay algo fascinante en tu trabajo y es que eres capaz de materializar lo que es invisible en el mundo como si estuvieras representando o describiendo Matrix. Como por ejemplo, la energía o el movimiento en tu proyecto Digital Artifact.

El nombre viene porque cuando usas software de edición de vídeo y éste falla, eso se conoce como artifact. La mayor parte del tiempo son fallos que crecen digitalmente y que me llevan a preguntarme cómo convertirlos en analógicos. Y así es como nació este proyecto realizado con cera.

¿Tienes alguna relación con el mundo de la moda? Algunos de tus trabajos me recuerdan a algunos diseños de Kawakuba de Commes des Garçons por ese carácter escultórico.

De niño estaba fascinado con la moda. Cuando hice mis practicas en Londres, tuve la oportunidad de conocer a algunos de mis referentes, como al realizador de moda Nick Knight, por ejemplo. Es increíble cómo filma la moda y las dinámicas que lleva a cabo en su trabajo. También soy muy fan de Chanel, siempre me entusiasman sus espectáculos, y los disfruto mucho, ¡todos eso detalles de la pasarela!

De alguna manera, la cuestión del transgénero -tan a la orden del día- está muy presente en tu obra desde tus inicios ¿Te adelantaste a esta temática?

Es una cosa personal. De niño siempre quise ser una chica y solía vestirme con faldas hasta que este sentimiento desapareció sin razón aparente. Pero todavía siento curiosidad sobre ello. No hago el drag, a pesar de que lo he probado, es sólo que estoy fascinado por las reglas del género y cómo la gente dice que somos todos iguales, mientras que el hecho de que precisamente existan géneros diferentes, cambia la historia.

¿Qué es la belleza para Bart Hess?

Me gusta que haya un elemento de crecimiento, figurativamente o literalmente, y también profundizar en detalle y desarrollar su evolución.

Todas las imágenes y vídeos © Bart Hess