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Carlos Martín-Peñasco

Los baobabs son árboles sagrados en Senegal. Además de ser símbolo nacional y la figura que se estampa en los pasaportes, estos seres milenarios ofrecen sus hojas para alimentar a las comunidades, su corteza para construir canoas e incluso hacen las veces de cementerios. Los griots, como se conocen los guardianes de la memoria de los pueblos en África Occidental, son enterrados a los pies de los baobabs. Ellos no conocen ningún límite, tanto es así que sus ramas se extendieron hace ocho años hasta llegar a la fachada del número 1 de la calle Cabestreros, en pleno Lavapiés, para dar nombre a el mejor restaurante senegalés de la ciudad. 

Una pareja formada por una española y un senegalés abrieron Baobab ante la ausencia de un restaurante nacional en el barrio. “Al principio, sólo venían africanos, ahora viene todo el mundo”, cuenta ella. “Pensaba que no iba a haber nadie siendo miércoles”, le comenta un cliente habitual a uno de los camareros africanos, que le contesta sonriente: “¡Aquí siempre hay gente!”. 

Grandes raciones, precios extra-económicos y vuelo directo al Senegal profundo

La carta se compone de 11 platos (raciones inmensas a 7 u 8 euros), entre los que destacan el Thiebou Dienne (arroz senegalés con pescado y verduras), el Thiere (couscous negro con verdura y carne) y el popular Mafe (arroz blanco con carne en salsa de cacahuete). Normalmente, sólo tienen disponibles 4 o 5 de las opciones de la carta, además de bebidas autóctonas y zumo de baobab. El trato es alegre y familiar, el local funcional y su decoración mínima, pero quién entra aquí (aseguro que tienen una corte de fieles interminable) sale con la barriga contenta, bien viajada y dando las gracias al personal con una sonrisa de oreja a oreja. Ojo a la enorme terraza esquinera (entre Mesón de Paredes y Cabestreros) que despliegan en temporada cálida, carne de asiduos al rastro y principitos con ganas de moreno. 

Quizás Antoine de Saint-Exupéry ya nos anticipaba en su archiconocido libro esto de las enormes y económicas raciones del lugar.  “Le hice notar al principito que los baobabs no son arbustos sino árboles grandes como iglesias y que, aunque se llevara toda una manada de elefantes, la manada no acabaría ni con un solo baobab.”  Tiene usted toda la razón, Antoine, toda la razón.

 

Detalles




  • Dirección: Calle de Cabestreros, 1.
  • Horario: X-L 12:00-18:00 ı 20:00-00:00
  • Teléfono: 915 27 27 32
  • Tipo: Restaurante