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Nuria Candela López

Este viernes 26 de enero ha amanecido gris y con lluvia pero con un regalo para nuestros oídos, All Melody, el nuevo álbum del músico y compositor Nils Frahm, ya está en la calle.  Su último trabajo llega después de Screws (2012), el disco que tocó con solo nueve dedos debido a la lesión de su pulgar.

All Melody son todas las melodías que poblaron su imaginación transformadas en doce canciones que regalar al mundo para mejorarlo

Para este trabajo, Frahm se encerró en Saal 3, un estudio vintage y antigua radio que forma parte del histórico edificio Funkhaus de la Alemania del Este de 1950. Allí se aisló y perdió la noción del tiempo. Empezó trabajando el espacio; deconstruyendo y reconstruyendo el cableado, la electricidad y la carpintería. Después fabricó su propio órgano de tubos y creó una mesa de mezclas desde cero. Entonces, en ese laboratorio mágico, se sentó a concebir la maravillosa ensoñación que es All Melody: Todas las melodías que poblaron su imaginación en doce canciones que regalar al mundo para mejorarlo.

En esta ocasión y a diferencia de sus anteriores trabajos como solista donde su condición multifacética le hacía ser autosuficiente- Frahm se ha rodeado de amigos e instrumentos: el bajo, la marimba, percusión, trompeta, violonchelo y viola. Incluso hay un coro de voces que nos hacen expandirnos, flotar en nuevos universos.

All Melody nace de la libertad que le ha proporcionado su nuevo entorno, que le ha permitido explorar sin restricciones, consiguiendo por ejemplo que su órgano de tubos se convirtiese en una caja de ritmos,  que la caja de ritmos sonase como una orquesta de flautas entrecortadas, convirtiendo su piano en su voz, y cualquier voz en una cuerda sonando.

Un álbum íntimo, que reconforta, una salvación sonora, un nuevo lugar en el que quedarse a vivir todo el invierno.

Gracias, Nils.

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