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Olivia García-Patto

Sónar 2017Absolut se fusionaron durante el festival para ir creando ruta hacia un mañana prometedor a través de portales tecnológicos a nuevas dimensiones. Esta intención tomó forma mediante tres instalaciones experienciales en el Sónar de díaSónar de nocheSónar+D, respectivamente.

Sónar 2017 y Absolut se fusionaron durante el festival para ir creando ruta hacia un mañana prometedor a través de portales tecnológicos a nuevas dimensiones

En el caso del Sónar de día, el espacio #AbsolutNewDimensions irradiaba luz, colores y niebla al costado del escenario principal. La inmersión en nebulosas cromáticas trasladó a quienes lo pisaron a una realidad alternativa momentánea que evocaba pura diversión canalizada en creatividad.

Lo mejor del #AbsolutNewDimensions de día, era la individualidad de cada nube de color. Viva sólo cuando la entrada de la gente la activaba, la instalación proyectaba una gama para cada visitante, basándose en un cuestionario previo a la entrada. Así, cada usuario contaba con un color de los principales de Absolut, que creaba un universo inclusivo al combinarse con las de los demás participantes presentes en el mismo momento. Además, los degradados resultantes irradiaban más allá de sus paredes, haciendo de la instalación un llamativo reclamo artístico desde el exterior.

Joan Guasch, criatura nativa de la dirección de arte publicitaria reubicada en el mundo audiovisual, fue el catalán responsable de habilitar el portal para el Sónar de noche. Comisionado por AbsolutGuasch exploró fronteras entre la percepción del mundo real y la del mundo digital en una instalación que, por primera vez, llevó su arte a la tridimensionalidad. Un tótem de 6m de altura era el epicentro de irradiación de la obra, que se expandía entre la atmósfera del Sónar desde sus cuatro caras mediante líneas de luz.

Curiosamente, tendemos a revelar nuestras identidades cuando menos visibles son, de noche, pero con la intención de alumbrar la mañana siguiente. Los paisajes surrealistas Guasch pretendían crear un entorno de inspiración en un espacio que hacia de domo para una barra de cócteles modernos  consonantes con esta filosofía. Con aires transgresores, la barra servía bebidas vanguardistas como el Blue Hawaiian, el Absolut Mule o el Absolut Cranberry.

Finalmente, el Sónar+D fue invitado a las dimensiones alternativas mediante Re-codad, la propuesta de arte informático de la School for Poetic Computation llegada de la mano de sus mismos fundadores –Zach LiebermanTaeyoon Choi–, su equipo y sus alumnos.

En ella, pioneras como Vera Molnar y Muriel Cooper enseñaron en dos grandes pantallas el aura de su lenguaje cibernético para demostrar que hay belleza en la relación dinámica entre texto, números e imagen; esta reinterpretación de obras mediánte códigos nuevos traía y actualizaba el pasado al presente.

Re-coded es buena muestra de lo que la escuela neoyorkina profesa como «más poesía y menos demo», la exploración de intersecciones entre código, diseño, hardware y teoría a través del arte.

Entre tantas dimensiones desconocidas, quienes pasearon por las #AbsolutNewDimensions pudieron abstraerse y sorprenderse en un viaje curioso hacia sus propias dimensiones internas. Un marco ideal en el que pasear entre cada una de las explosivas actuaciones del festival.