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Lucía Morales

Llega San Valentín, unas vísperas ultra azucaradas en las que los anuncios de la tele y la prensa nos recuerdan las bondades del amor romántico. Por supuesto, siempre aparecen parejas blancas y heterosexuales felices y sonrientes en una hiperreal – en términos foucaultianos- apariencia del amor ideal. Si no tienes pareja y careces de una mínima carga teórica, estas fechas pueden minar tu autoestima by hacerte sentir como un alma descarriada, pero en Good2b tenemos los mejores antídotos para salvaguardarte del influjo de estas fechas. 

Chicletol y Samantha Hudson nos dan las claves para tener un Anti-San Valentín inolvidable.

Apuesto que en infinitas ocasiones te has preguntado cómo surgió esta fecha en el calendario de la cultura popular. Eran tiempos del emperador Claudio II en el Imperio romano, hacia el siglo III d.C. , cuando se decidió desde las altas esferas prohibir la celebración de los matrimonios entre los jóvenes, con el fin de salvaguardar el capital humano para las misiones del ejército. El argumento del emperador era que los solteros sin familia tenían menos ataduras para las labores defensivas del Imperio romano.  Pero San Valentín, un sacerdote rebelde que consideró esta normativa como injusta, comenzó a celebrar matrimonios en secreto. Cuando Claudio II se enteró de la hazaña del sacerdote, este fue encarcelado y ejecutado un 14 de febrero.

 Marisa pareces e Imanol Arias en una escena de La flor de mi secreto. 

Así aunque el Día de los Enamorados nos parezca una fiesta que refuerza los mitos del amor romántico y las típicas familias nucleares, en sus comienzos surgió de la rebeldía. Como ya sabemos, de manera paulatina fue absorbida por el paganismo y la institución cristiana. Y qué mejor manera de reivindicar un anti-San Valentín, con unos ritos diferentes a los establecidos y celebrarlo como las diosas mandan, en Apolo y por todo lo alto, en la fiesta que nos ha preparado Jordi Chicletol para este jueves en la 3 de Apolo. Para ir caldeando el ambiente y desafiar las reglas establecidas, Chicletol y Samantha Hudson han elaborado para Good2b una lista con 5 hitazos cinematográficos para disfrutar de un Anti-San Valentín inolvidable:

La flor de mi secreto (1995), de Pedro Almodóvar. 

Escena en la que la prota está en una cita en la Plaza Mayor de Madrid y le dice una frase icónica: “Te quiero, Paco”. Es un amor más serio, ella enamoradísima pero él pasa de ella. Y la intenta mantener a flote sin darse cuenta de que la relación está muerta. T. Samantha Hudson.

 

Shrek (2001), de Andrew Adamson y Vicky Jenson

Una de mis pelis fav. Por lo fea que es, un ogro verde. Humor super cuñao pero increíble al mismo tiempo. No es un ejemplo de relación sana, tienen relación tóxica. Shrek irrumpe en la boda de fiona por no haber hablado las cosas y pretende que caiga a sus pies sin pedir disculpas, super feo, las cosas así no se hacen. Shrek no pretende ser role model ni con moraleja más alla de que la belleza está en el interior. Parodia de la vida real. Personajes de cuento y fábula pero son perfiles claros de personas, clichés de la sociedad, super bien tejidos, super accurate. La mejor pareja es Asno y Dragona, shippeo total, WTF. T. Samantha Hudson.

Colossal (2017), de Nacho Vigalondo. 

Va de una mujer que se muda a su antiguo pueblo, empieza a tener una relación con un chico ahí y empiezan a salir unos monstruos enormes en Japón, y aparentemente no tiene que ver pero luego ves que cada monstruo es una persona. El chico tiene uno, y ella también, y cuando se pelean, se pelean los de verdad. Es super tóxico lo que tiene. Es que las relaciones en general no me gustan…. Es difícil que una relación sea sana. En el amor no hay nada perfecto, prefiero una peli que muestre el amor torpe, que muestre una relacion realista, con dificultades, que no una perfección. T. Samantha Hudson.

Aladdin (1992), de Ron Clements y John Musker

Dejando de lado las tipiqueces y los clichés que se repiten incontables veces en las pelis de Disney, me parece muy actual lo que Aladdin hace por Jasmine. Maquilla la realidad, miente, se «compra una vida» para conseguir la princesa de sus sueños, a través de la aprobación del sultán (telita esto,  ¿eh?). ¿No es lo que la gran masa hace a diario en Instagram y otras redes sociales? ¿Vender la mejor versión de su vida y de ellos mismos para conseguir la aprobación externa? La relación que tiene Aladdin consigo mismo, y con sus mentiras (le cuesta entender que el Príncipe Alí no existe en ciertos momentos previos desenlace) me parece muy digna de observación sociológica actual y en la que muchos nos podríamos ver reflejados. La relación intima y pasional que tenemos todos con “nuestra verdad”. ¿No es fascinante? T. Chicletol. 

Ghost (1990), de Jerry Zucker. 

Lo que me llama más la atención de este clásico no es ni la BSO, ni el fantasma que enseña a mover cosas a Patrick Swayze ni las salidas divertidas de Whoopi. Creo que esta película va sobre la verdadera pasión que puede vincularnos fuertemente con alguien o con algo. Cuando sentimos una atracción y un afecto especial por una persona o por una idea o por un sitio, somos capaces de cualquier cosa. Carl y, presuntamente el inicio, también Oda Mae, son personajes avariciosos apasionados con el progreso y, por ello, el dinero. El fin, según ellos, puede justificar los medios. Molly, por otro lado, vive un montón de sentimientos encontrados durante el largometraje (¡como para no!), pero es una alma que siempre seguirá al amor por encima de todas las cosas, porque en el fondo sabe que es lo que nos salvará a todos. Sam, nuestro héroe, acaba haciendo justicia, porque, aparte del bellezón encarnado por Demi Moore, esa es su verdadera pasión. Parece que las relaciones se limitan a existir entre seres vivos… Y no es así. Podemos pasarnos un tramo de nuestra vida en que lo damos todo por nosotros mismos, ya que necesitamos cuidarnos (y así debería ser siempre). O estar tan enfocados con nuestro sueño que vamos detrás del proyecto como si fuera el crush de nuestras vidas. Lo importante es echarle pasión a todo lo que hacemos, que sea ese el motor que nos haga avanzar. Para amar, para crear, para soñar, para divertiros, incluso para ayudar. La pasión por el momento que vivimos hará que lo disfrutemos y lo saboreemos 🙂 T. Chicletol.