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Carlos Martín-Peñasco

Como todas aquellas excepciones que confirman la regla, 2 de Sportivo es la demostración de que hay secuelas necesarias, que la clave del éxito reside en no conformarse y que el mundo es de los culos inquietos.

El antecedente de esta aventura es el ya veterano Sportivo de Conde Duque, que lleva vistiendo a los hipsters (los que fueron modernos, poperos moderados o skaters coquetos) del centro de Madrid desde hace casi 15 años, de la mano y el ojo de Gregorio Otero. Goyo -como le llaman los conocidos- importó entonces marcas que nunca antes habían podido encontrarse en la ciudad, estableciéndose por derecho como referencia del buen gusto casual que trascendía las modas efímeras que imponían Inditex y sus esbirros. Ahora, junto a su colega Ricardo Martín y Agustín Pelaez, emprenden nueva aventura con 2, «una tienda con una nueva dirección y para otro público», según palabras de Goyo.

Sobrios y funcionales, los chicos de Sportivo vuelven a dar en el clavo con 2 sin tener que repetir la fórmula

Para 2 han elegido el área de las Salesas, Alonso Martínez, y más en concreto, la exclusiva calle Justiniano. Lejos de ser casualidad, «queríamos exactamente esta calle, buscábamos al público de Chueca y Alonso, que no tiene nada que ver con Conde Duque», dice Goyo. Su socio Ricardo añade que no había muchas tiendas de chico por la zona y que «2 es para hombres de más de 35 que no quieren vestir como pijos pero tampoco como chavales. El 80% de nuestro género son básicos y el otro 20% prendas más llamativas.» Es por ellos que han apostado por marcas internacionales que comparten sobriedad y funcionalidad a partes iguales como Études Studio, Eytys, Margaret Howell, Si- dian Ersatz & Vanes, S.N.S. Herning, Spalwart o Stephan Schneider.

Como pasó con «El imperio contraataca», «El Padrino II» o «El Cabellero Oscuro», decimos que 2 entra a la lista de aquellos extraños casos que nos brindaron las buenas sagas, secuelas a las que no es justo llamar secuelas dadas su calidad, estilo y personalidad arrolladora. Así, el siguiente mito a desmontar es: ¿es verdad que no hay 2 sin 3?

 

 

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