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Gemma Mondéjar

Ser fiel a tus principios no siempre es fácil: requiere perseverancia y tener las ideas muy claras. Y, aún así, hay artistas que mientras ponen en práctica aquello en lo que creen, hacen verdaderas maravillas artísticas.  Sin duda alguna, este es el caso de la fotógrafa Flora Maclean.

Las siluetas y la luz son los dos componentes clave que hacen que la obra de Flora Maclean sea impecable

A pesar de empezar su carrera artística como diseñadora de moda masculina, Flora se sintió muy atraída por la fotografía y realizó su primera serie Every Player Counts que dedicó a la comunidad de futbolistas femeninas. Fue en ese momento cuando se dio cuenta que a través de sus fotografías podía hacer una denuncia social sobre aquello en lo que fallaba la sociedad. ¿Por qué las futbolistas femeninas solían ser, en ocasiones, ignoradas? Eso, sí, sus fotografías están hechas desde el respeto y desde la dulzura.

Animada por los seguidores de su trabajo, poco tiempo después Flora se atrevió con una nueva serie, Women’s Aid, en la que deja muy claro su papel de defensora de los derechos de la mujer y de las minorías. Después, lanzó Refinery29, un proyecto dedicado a los supervivientes de la violencia doméstica.

Vistas sus obras, se nota la clara influencia que su etapa de diseñadora tuvo en ella: juega con los patrones y con la forma del cuerpo humano en cada fotografía que publica. La luz desempeña un importante papel en su trabajo, así como el anonimato de las mujeres que protagonizan sus fotografías. Además, nunca deja que el rostro entero quede reflejado en su obra y, con mucha delicadeza, busca posturas o encuadres que logren alcanzar ese objetivo.

Un juego de sombras, patrones y poses casi imposibles: así es el increíble y cuidado trabajo de Flora Maclean. Si queréis ver sus trabajos completos o leer más información de la artista, entrad aquí.